¿Qué pasaría si no existiera el año bisiesto?

365,2422 días. Eso es realmente lo que tarda la Tierra en girar alrededor del Sol. Pero bajo el actual calendario occidental –introducido a fines del siglo XVI– se estableció que un año constaría de 365 días y la porción restante –de cinco horas, 48 minutos y 46 segundos cada año– se suma para formar un día adicional cada cuatro años, como una forma de mantener nuestros relojes sintonizados con la Tierra y sus estaciones.

Ese día en cuestión se le suma al mes de febrero, que por eso este año tiene 29 días.

¿Qué pasaría si no añadimos ese día?

El año bisiesto tiene una buena explicación. Si no añadiéramos un día completo cada cuatro años, las estaciones acabarían descompasadas del calendario, de tal manera que después de unos 700 años, en el hemisferio norte la Navidad caería en mitad del verano. Al revés, en el hemisferio sur.

Y para celebrar la rara ocasión, te compartimos cinco hechos curiosos sobre los años bisiestos.

1. La culpa es del emperador

Julio CésarImage copyrightHulton Archive

Bajo el gobierno de Julio César en el siglo 1 a.C., se comisionó a los astrónomos la tarea de mejorar el antiguo calendario romano, que tenía 355 días con un mes adicional de 22 días cada dos años.

Se pensaba que el calendario se había quedado irremediablemente fuera de sincronía con las estaciones y por eso se creó el año de 365 días, con un día adicional cada cierto número de años para incorporar las horas adicionales acumuladas.

Fue así que nació el año bisiesto. Y en esos años especiales, el mes de febrero, que originalmente tenía 29 días, pasaba a tener 30.

Pero se cuenta que cuando Augusto se convirtió en el primer emperador del recién establecido Imperio Romano, quiso tener un mes nombrado en su honor con los mismos días que el mes de julio, que honraba a Julio César.

Y en la batalla por los días adicionales el pobre febrero terminó cediéndole un día a agosto.

2. Una oportunidad para las mujeres

Los años bisiestos han sido asociados con todo tipo de rituales y creencias, y algunas están relacionadas con el matrimonio.

En Grecia, por ejemplo, algunas parejas tradicionalmente evitaban casarse en un año bisiesto porque se pensaba que traería mala suerte en el futuro.

Pero en Reino Unido los años bisiestos se conocen sobre todo como aquellos en los que las mujeres pueden proponer matrimonio a los hombres.

La costumbre se popularizó en el siglo XIX, cuando se alentó a las mujeres que realizaran sus proposiciones en tarjetas postales.

La leyenda dice que el santo irlandés San Patricio emitió un decreto en el que otorgaba a las mujeres el derecho a proponer el asunto una vez cada cuatro años.

Otros dicen que fue la reina Margarita de Escocia la que emitió una ley en 1288 que daba a las mujeres solteras la libertad de proponer matrimonio durante un año bisiesto, y el hombre que se rehusara era multado.

Los académicos, sin embargo, no han encontrado evidencia de que existiera dicha ley.

3. Una revolución pendiente

Si recibes un salario cada mes, los años bisiestos son mala noticia para ti.

Técnicamente debes trabajar un día extra sin paga adicional, ya que tu salario anual sigue siendo el mismo en los años que tienen 366 días.

Sin embargo, hay un asunto más complejo detrás de esto, ya que analizar el impacto económico de un año bisiesto es complicado.

Muchos expertos en estadísticas alrededor del mundo usan cifras ajustadas para medir variables económicas, como el PIB, para que los febreros puedan ser comparables.

Así que se considera que febrero tiene 28 días más un cuarto de día cada año, ya sea año bisiesto o no.

Este hecho provocó que una profesora de secundaria en Maryland, EE.UU., lanzara en 2008 la "Revolución para no trabajar en día bisiesto".

La campaña, sin embargo, no se ha materializado para ganar un día adicional de vacaciones en ninguna parte del mundo.

4. Empresarios y benefactores bisiestos

Ha habido otras "revoluciones" más modestas y pequeñas dirigidas por los que abogan por el carpe diem (aprovecha el momento) y desean que la gente haga trabajo voluntario y ayudar a otros en el día adicional que se gana en un año bisiesto.

"Dona tu día bisiesto a la caridad", insta el sitio easyfundraising.org y muchos otros similares que existen principalmente en Europa y Estados Unidos.

Hay campañas para que la gente done, participe o reúna fondos para una variedad de causas, desde investigación de cáncer hasta actividades comunitarias.

La clave, sin embargo, como reconocen los mismos grupos de caridad, es que los empresarios acuerden dar a sus trabajadores el 29 de febrero libre. Y sobra decir que no todos están dispuestos.

5. Una fiesta de cumpleaños gratis en Texas

Pero quizás los que tienen más problemas con los años bisiestos son los que nacieron un 29 de febrero.

Estas personas sólo pueden celebrar un "cumpleaños apropiado" cada cuatro años. Muchos celebran el 28 de febrero, pero no es lo mismo.

"Cuando era niño era bastante desconcertante. Ahora estoy acostumbrado y me resulta divertido", le dijo a la BBC Dimitrios Michalopoulos.

Actualmente en el mundo hay 4,1 millones de personas que nacieron el 29 de febrero.

La buena noticia es que todos los bebés bisiestos pueden tener un fiesta en la ciudad de Anthony, en Texas, EE.UU.

Esta es la autoproclamada Capital Mundial del Año Bisiesto y realiza un festival de cuatro días durante los años bisiestos que incluye una enorme cena de cumpleaños para los nacidos el 29 de febrero.

Con información de El País y BBC