Las confesiones de Ronaldo en las que recordó los problemas que sufrió antes de jugar las finales de Francia y Corea-Japón

El presidente y propietario del Real Valladolid, Ronaldo Nazário, concedió una entrevista a 'Financial Times' para hablar de su papel como empresario, tras la conquista de la permanencia, aunque también tuvo tiempo de recordar su etapa como jugador profesional. 

El brasileño recordó cómo vivió la noche antes de la final del Mundial de Corea y Japón del año 2002, con el pánico de que otro ataque de epilepsia como el que había sufrido cuatro años antes pudiera repetirse.

"En la final en Yokohama, el partido fue a las ocho de la noche, igual que en París. Después de la cena todos se fueron a dormir y yo solo pensaba: 'No quiero dormir, joder'. Busqué gente con quien hablar y encontré a Dida, el portero suplente de Brasil. Le dije: 'No, tú, por favor quédate conmigo'. No dormí nada ese día por el miedo a que me volviese a suceder... Dida se quedó conmigo todo el tiempo".

"A la gente le gusta las conspiraciones. Demasiada mier**. No fue mi mejor partido aquel día, pero luché y corrí. Hay días en los que no te sientes bien y otros todo lo contrario", comentó Ronaldo sobre el motivo de su ataque.

"Es difícil de explicar. Mira a Messi con el Barcelona y con Argentina. Es un jugador completamente diferente. No es fácil jugar con tu Selección en un gran torneo. Allí juegan los mejores del mundo y no es fácil ganar un Mundial. Especialmente cuando juegas contra Francia en París", añadió sobre el tema. 

Sobre su gestión del Valladolid, explicó: "Tengo una cosa que el resto no tiene, que es que yo he jugado y sé lo que los jugadores piensan. Sé lo que quieren y lo que necesitan".

"Hay movilizaciones para muchas cosas. Si eres negro, si eres gay... No recuerdo que nadie me defendiera cuando me llamaban gordo. No me importa", comentó sobre los problemas con su peso. 

"Me hice la vasectomía, pero congelé suficiente esperma para formar un equipo de fútbol si mi pareja quiere", reveló el brasileño sorprendiendo a todos, para sentenciar sus declaraciones.