Las razones por las que no es descabellado pensar en una salida de Neymar del Barcelona

PSG sigue soñando con fichar al brasileño 

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El futbolista brasileño Neymar renovó por el FC Barcelona el pasado mes de octubre hasta el 2021 y con una cláusula de rescisión que iba en aumento. Ahora mismo es de 222 millones de euros, nada más y nada menos. La cifra parece absolutamente prohibitiva y el brasileño afirma sentirse feliz en el Barça. Así que la pregunta es obvia: ¿es posible que se marche al PSG? Y la respuesta es que sí. 

Medios de comunicación en España aseguran que hay razones para sospechar que hay movimientos al respecto, tanto en el club azulgrana como en el francés.

El empeño del Barcelona en fichar a Verratti, pese a que el PSG le cerró la puerta en las narices y el propio jugador pidió perdón al club y la afición nada más incorporarse al equipo, abrió de nuevo los ojos a Nasser Al-Khelaïfi, presidente del club, que colecciona futbolistas como si fueran cromos a la espera de conseguir el gran sueño de la Champions. 

El equipo parisino tiene una gran plantilla, pero le falta la gran estrella, una indiscutible que acapare portadas y atención mediática no sólo en Europa, sino a nivel mundial. Y ese es sin duda Neymar.

El brasileño, además, no es del Barça desde pequeñito, sino una multinacional en sí mismo y hace un año incluso ni disimuló que había hablado con Al-Khelaïfi. Sucedió el pasado mes de septiembre en un acto publicitario de maquinillas de afeitar, cuando le preguntaron si era cierto que había tenido ofertas: “Hubo muchas conversaciones con el PSG, es cierto, pero decidí quedarme porque me siento como en casa y muy feliz tanto con los compañeros como con mi vida”.

La revelación del delantero no pasó inadvertida para los culés, aunque decidieron perdonarle ‘el pecadillo’. Acababa de comenzar una nueva temporada y el tridente que forma con Messi y Luis Suárez era vital para las aspiraciones del equipo. 

Unos meses después, con una Copa del Rey como único y raquítico botín de la campaña, el doblete del Real Madrid haciendo pupa y un debate abierto sobre si el Barcelona debe seguir hipotecándose a la contundencia de la ‘MSN’ o evolucionar y fortalecer el centro del campo, el único que está en entredicho, del único del que se duda, es del brasileño. 

Messi es incontestable, la piedra angular, y Luis Suárez el ‘killer’ perfecto y su compinche, el amigo con el que el argentino llega a los entrenamientos o se va de vacaciones junto a sus respectivas mujeres e hijos. Neymar, en cambio, es un verso libre.

Dudas sobre su estilo de vida

Desde hace dos temporadas es un secreto a voces que en el club catalán están preocupados por ‘el estilo de vida’ de Neymar, que es una manera políticamente correcta de decir que saben que no se cuida lo que debería. 

Se apunta a sus continuos viajes para actos promocionales, sus amistades —los ‘toiss’, ese séquito del que no se separa y que pasa largas temporadas en Barcelona acompañando al jugador— y a su padre, que es también compañero de fiestas y no sólo no hace de compuerta, sino que ha admitido también reuniones con el presidente del PSG y dejado entrever su gran ambición: ver a su vástago como el número uno del mundo, tanto en el terreno de juego como en ficha y contratos, formando un cóctel explosivo y de difícil digestión.

Mientras Leo Messi esté en el Barça, y acaba de hacerse oficial su renovación hasta el 2021, ni Neymar ni nadie puede hacerle sombra. Una de las claves del buen funcionamiento del tridente fue que el brasileño no aspiró al trono de Leo, sino que desde el primer minuto afirmó cada vez que tenía ocasión que su compañero era el número uno del mundo y él estaba para ayudar. Han pasado cuatro temporadas desde entonces, en Brasil es idolatrado, el PSG suspira por él y sin embargo en el Barcelona es importante, pero no el rey.

Sólo hay un trono, que es para Messi, y a las dudas sobre su ‘estilo de vida’ se unen las deportivas, ya que esta pasada temporada fue en la que menos goles consiguió desde que llegó. Nunca se puede contar con él cuando es el cumpleaños de su hermana y algunos comportamientos dentro del terreno de juego no son bien vistos por los culés.

¿Un ejemplo? Uno de los partidos claves de la pasada campaña fue la visita a Málaga; el Madrid había empatado en el derbi ante el Atlético y el Barça podía alcanzar a los blancos, pero terminó perdiendo 2-0 con Neymar como gran protagonista tras ser expulsado por doble amonestación a falta de 25 minutos para que se terminara el encuentro.

La primera fue por atarse las botas justo delante de Sandro, obstruyendo así el saque de una falta por parte del exazulgrana. La segunda por una innecesaria entrada sobre Llorente. Y encima se marchó aplaudiendo del campo al cuarto árbitro, le cayeron tres partidos de sanción y se perdió el Clásico del Bernabéu que solucionó, quién si no, Messi.

Una operación gigantesca

La afición azulgrana no perdonaría jamás que la directiva dejara marchar a Messi, pero sobre el brasileño hay división de opiniones. De sus indudables cualidades futbolísticas nadie duda, de si es el futbolista que le conviene al Barça, sí. Y los 222 millones que tiene en su cláusula harían de su venta la mayor de la historia, una operación gigantesca, pero no imposible para un club como el PSG. Y más si el deseado Verratti está por medio.

A Robert Fernández le preguntaron si existían ofertas por algún jugador de la plantilla y contestó tajante que no. También si contemplaba la salida de algún jugador importante para poder fichar a Verratti y aseguró que tampoco. Pero no, no es descabellado pensar que Neymar se marche porque entre sus allegados ya hay quien se ha ido de la lengua y los medios de comunicación se han hecho eco. Por ahora no hay nada firmado, ni siquiera pactado, y sería sin duda la bomba del verano en el mercado de fichajes. La mecha está ahí, bien visible y esperando a ser prendida; ya veremos si al final estalla o es una falsa alarma... hasta nuevo aviso.

Fuente: Diario El Confidencial