Siria y su milagro que busca llegar al Mundial de Rusia 2018

Miles de sirios celebraron hace unos días el empate de su selección de fútbol frente a Irán (2-2) en la fase clasificatoria del Mundial de Rusia 2018, a pesar de que este resultado no le da el billete directo para viajar a Moscú. Siria tendrá que disputar ahora una repesca ante Australia, y en caso de clasificarse, jugaría ante el cuarto clasificado de la Concacaf. 

De conseguirlo, sería la primera vez que Siria se clasifica para un mundial. 

Diario Marca presentó la siguiente nota sobre este momento que vive el futbol de Siria, un país marcado a lo largo de su historia por las guerras.

El fútbol es invencible: Siria, Milagro FC

Escuchar el nombre de Siria evoca inevitablemente en nuestra cabeza el ruido de las bombas cayendo, las noches oscuras rotas por el destello de una explosión o el sonido de las sirenas mientras el reportero informa sobre el último atentado o sobre los enfrentamientos del ejército contra el Daesh. Sin embargo, el fútbol ha logrado en la última semana que el término 'Siria' no signifique sólo dolor o sufrimiento. Contra todo pronóstico, su selección de fútbol es una de las seis asiáticas que siguen en liza rumbo al Mundial de 2018. Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí e Irán ya adquirieron el cupo directo. Ahora, Siria y Australia jugarán una eliminatoria a ida y vuelta (05 y 10 de octubre) para determinar qué equipo juega un 'playoff' contra el cuarto clasificado del hexagonal final de la CONCACAF. La única sonrisa siria tiene, a día de hoy, forma esférica.

"No hay nada menos vacío que un estadio vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie". En 'El Fútbol a Sol y Sombra', Eduardo Galeano plasmó como nadie la tristeza interior de los estadios vacíos. Los hinchas, los cánticos, los lamentos, las celebraciones del gol... son la banda sonora de una partitura que se interpreta cada vez que hay partido. Sin embargo, la 'sinfonía siria' de clasificación para el Mundial 2018 se escucha en silencio. La selección nacional siria juega sus partidos en el exilio debido a la falta de garantías de seguridad en su territorio nacional por la interminable guerra civil que asola el país desde principios de 2011 entre partidarios y detractores del gobierno de Bashar al-Assad y por ser el centro mundial del combate contra el Estado Islámico.

Siria disputó el último partido en su territorio el 22 de diciembre de 2010 ante Irak (0-1). Desde entonces, casi 2500 días después, las 'Águilas de Qasioun' celebran en el silencio que explicaba Galeano sus éxitos. Así, desde que el 11 de junio de 2015 hicieran rodar por primera vez el balón con el objetivo de acabar en tierras rusas, Siria ha gestado su gloria mundialista en Omán (cuatro partidos) y Malasia (cinco). Sólo ha perdido uno de esos nueve encuentros (0-3 ante Japón). El silencio del estadio tras esa derrota, sin embargo, era el mismo que se adivinaba tras las victorias ante Uzbekistán (1-0) o Catar (3-1).

UNA SELECCIÓN INEVITABLEMENTE POLITIZADA

La política no permanece ajena al destino de esta selección nacional en el exilio. No podía ser de otra manera. Todos los componentes de la escuadra fueron elegidos a dedo por el gobierno de Al-Assad, deshaciéndose de los que mantenían una ideología contraria al régimen oficialista de Damasco. Firas al-Khatib, uno de sus mejores futbolistas, renunció a la selección en 2012 al considerarla un órgano propagandístico de un gobierno con el que no comulgaba.

Ídolo en el fútbol kuwaití, Al-Khatib tuvo que tomar la decisión más importante de su vida el pasado febrero. Debido al buen quehacer de la selección dirigida por Ayman Hakeem, Firas se planteó dejar su 'boicot' y volver a vestir la elástica nacional. "Todos los días antes de ir a dormir dedico un par de horas para pensar sobre esta decisión", afirmó Al-Khatib a ESPN. Si volvía a la selección, se enfundaría una camiseta marcada claramente por el oficialismo de Al-Assad, el mismo contra el que él, su familia y amigos habían estado combatiendo desde el exilio desde hacía cinco años. Las razones deportivas acabaron pesando más y Firas, a sus 34 años, volvió a vestir la camiseta con el 10 a la espalda y lució el brazalete de capitán. "No hay mejor sensación que volver a casa cinco años después", afirmó. Ha acabado siendo titular e indispensable para Hakeem. "Pase lo que pase, si vuelvo a jugar con la selección 12 millones de sirios me amarán. Y otros 12 de odiarán", confesó en febrero. Exactamente igual que cuando permanecía sin jugar. Él, ahora es la cara visible de una selección que es propaganda gubernamental en medio de una guerra civil devastadora.

Este hecho parece pasar por alto a los ojos de la FIFA. El máximo organismo del fútbol mundial mantiene un férreo control sobre sus 211 federaciones para evitar que los respectivos gobiernos utilicen el deporte en su favor. Por ello, la política y el deporte deben ser organismos totalmente separados e independientes. Cualquier atisbo de influencia gubernamental en el fútbol puede conllevar sanciones que llegan a suponer la suspensión internacional de la federación. Es el caso reciente de Indonesia, Kuwait o Mali. Sin embargo, los ojos de la FIFA nunca se han posado sobre Siria, convirtiéndose en un pacto tácito de apoyo al régimen de Al-Assad. De hecho, era habitual ver posar a miembros del cuerpo técnico de la selección con camisetas de apoyo al presidente tras las ruedas de prensa previas o posteriores a los encuentros.

Con todo, el sueño de estar en un Mundial está más cerca que nunca para una selección poco habituada a la élite del fútbol internacional.

UNA GESTA SIN PRECEDENTES

La selección siria está a cuatro partidos de jugar su primer Mundial. Hasta ahora, Siria ha caído tradicionalmente en las primeras rondas clasificatorias asiáticas. De hecho, el precedente más reciente se acabó a las primeras de cambio. Rumbo al Mundial 2014, Siria se impuso por un global de 6-1 a Tayikistán en la Segunda ronda clasificatoria -primera en la que intervenía Siria-. Sin embargo, la participación del sueco-sirio George Mourad acarreó la eliminación siria por alineación indebida. El futbolista, internacional en un amistoso con Suecia, participó en ambos encuentros sin haber sido aceptada su convocatoria por la FIFA. Era agosto de 2011 y Brasil 2014 ya había dejado de ser una posibilidad. Ahora, en septiembre de 2017, Rusia 2018 está a tan sólo cuatro partidos.

Estos cuatro partidos que tiene por delante Siria son sendos 'play-offs'. Tras quedar tercera en el grupo A, Siria se mide al tercero del grupo B, Australia, a ida y vuelta. Los 'aussies', actuales campeones continentales asiáticos son muy favoritos. En caso de volver a dar la sorpresa y eliminar a los 'Canguros', Siria se mediría con el cuarto clasificado del hexagonal final de la CONCACAF. ¿Quién ocupa actualmente esa posición? Estados Unidos.

Así, el macabro fútbol nos podría dar una eliminatoria 'a vida o muerte' por estar en el bombo de Rusia 2018 entre Siria y Estados Unidos. Un posible colofón a una historia de supervivencia del fútbol mundial que ha llevado la sonrisa a un país devastado por una guerra que ha provocado más de 450.000 muertos y ha bajado la esperanza de vida del país casi 20 años.

LA SONRISA SIRIA

Con gobierno o no de por medio, con propaganda o no en sus camisetas, la felicidad inundó las calles de Damasco cuando Omar Al Somah marcó el gol del empate en Irán (2-2) y provocó una explosión de alegría en el banquillo visitante. Era el minuto 93 de partido y el goleador del Al Ahli saudí mantuvo con vida a los sirios gracias al empate de Corea del Sur en Uzbekistán (0-0, una victoria o un empate uzbeco con derrota siria clasificaba a los uzbekos). La alegría se desbordó.

"El día empezó con el inicio de la batalla por el último bastión en manos de ISIS en Siria. Nuestros ojos se fijaron en Siria, más allá por lo deportivo, por lo que estaba sucediendo en su territorio. Cuando Siria marcó su primer gol en Irán (se adelantó 0-1), nos llegó a la vez la noticia de que el comandante jefe sirio cantó victoria en la batalla por la liberación de la ciudad de Uqayribat. Y las primeras sonrisas llegaron a la población siria. Nosotros, nos mantuvimos con la mirada fija en el partido", cuenta a MARCA Rashid Ali García, periodista argentino afincado en Emiratos Árabes Unidos.

"El que pensara que Irán iba a echar una mano a Siria por su confrontación contra ISIS no sabe nada de las tensiones étnicas que hay por aquí: el gran objetivo iraní era que ninguna selección árabe estuviera en Rusia 2018", continúa Ali. Y ahí se pusieron los iraníes ganando 2-1, ante 50.000 espectadores muy ruidosos frente a 11 futbolistas que tenían la mente en un territorio que es actualmente devastación absoluta. Hasta el minuto 93.

"Cuando marca Siria el gol del empate que les da la clasificación, lo escuché celebrarlo en la calle, lo primero que se me viene a la cabeza es la imagen de 'La Vida es Bella' en la que el padre engañaba al hijo en el campo de concentración para que no sufriera y le hacía sentir como que todo era un juego. Yo creo que muchos sirios han sentido toda esta historia del equipo como este 'engaño' para evadirse de la realidad. Por tanto, la sensación que quedó aquí y en la gente con la que charlé es una sensación que va mucho más allá de la celebración. Por la situación dura que hay en el país, Siria todavía no ha conseguido nada. Todavía les queda mucho para llegar a Rusia. Pero ese gol era un gol de supervivencia, tanto deportiva como del pueblo que resiste", sentencia Ali García.

Ahora, cada vez que escuchen la palabra Siria, traten de evitar no acordarse de las bombas, los lamentos y la destrucción, vayan a Youtube y contemplen lo que ocurre en el banquillo visitante cuando el balón disparado por Al Somah bate por debajo a Beiranvand. Véanlo, sonrían y recuerden: el fútbol es invencible.

Fuente: Diario Marca