Columna "Mano a Mano" de Juan Luis Hernández Fuertes

EL PINGANILLO”

“Antes, sin tanta tecnología, el ciclismo era de verdad” 

(Gonzalo Fuertes –ex ciclista-)

Esta edición 104 del Tour du France está resultando más incierta de lo previsto. En el pódium estará Broome, pero no Richi Porte o Valverde por las retiradas con base en caídas. Ni tampoco celebrarán Quintana, o Contador. Al “pinteño” la edad le pasa factura y a Nairo Quintana el Giro 2017 le dejó sin reservas energéticas. A cambio, Fabio Aru o Romain Bardet podrían encaramarse en Paris.

Por otra parte, además de las caídas han sido protagonistas “las pájaras”, sobresaliendo en este aspecto Nairo Quintana. Y entre tanta sorpresa, cuando aun falta una semana, la contrarreloj de 25 kilómetros favorece al británico Chris Froome. El jefe de filas del Sky es actual líder gracias a dos gregarios: uno, Mikel Landa y otro “el pinganillo”

En el 2011 los equipos ciclistas se rebelaron contra la Unión Ciclista Internacional (UCI). Plantes, amenazas de boicot y quejas, fueron el común denominador. El motivo fue la prohibición del uso del pinganillo en varias carreras. Los ciclistas en varias ocasiones dejaron la bicicleta en el suelo antes de iniciar cualquier prueba, en señal de protesta. 

Tras 4 años de peleas, en el “Tour de France 2015”, la U.C.I. terminó cediendo, ante la presión de corredores y equipos. Y de nuevo el aparato se incorporó de lleno en el desarrollo del deporte del pedal, formando parte parte de las estrategias de cada etapa; estando todos los ciclistas conectados con el director de equipo. Este, a su vez, por medio de auxiliares y los medios de comunicación informa “cómo va la carrera”, e incluso toma las decisiones claves a lo largo de la etapa. De esta forma, el problema de un ciclista es solucionado de inmediato por el Director cuando pone a toda la escuadra a trabajar a favor del que necesita ayuda, siendo transmitidas las órdenes a través del “pinganillo”.

En la etapa de ayer, cuando Froome atravesaba una crisis (“la pájara”) y su ritmo era insuficiente para mantener el maillot amarillo, el director del Sky dio la orden a Mikel Landa, en cabeza de carrera “iba como una moto”, para que esperara al británico, 

Así Mikel Landa esperó al líder y le llevó a rueda todo el cierre de la etapa. De esa forma, el vasco (Landa) renunciaba a ganar la etapa; mientras el líder pudo pedalear en todo momento, protegido e informado. Froome no mostró nervios, al saber en tiempo real su verdadera posición. Esta, efectivamente, es otra época en el ciclismo. La tecnología se impone el músculo. Ahora el corredor necesita menos esfuerzo y deja el peso de la carrera a “los gregarios”, que deben acatar las órdenes recibidas a través del pinganillo.

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