Columna "Mano a Mano" de Juan Luis Hernández Fuertes

“HIROSHIMA EN LA MEMORIA” (IV Parte)

“Las imágenes del holocausto perdurarán por los siglos de los siglos...” (Kioko Date. Libro)

En ese instante todas las mujeres centraron sus miradas en la anciana. Con rostro desencajado, parecía cansada y sudorosa. El relato parecía desbordarla, a medida que avanzaba en él. Había puesto un gran ardor en la narrativa, deteniéndose por momentos, como para “recrearse” en los detalles. Estaba “viviendo” nuevamente Hiroshima.  Y se creía -en ese momento- otra vez bombardeada. Se la notaba que estaba sufriendo mucho, pero continuó… La bomba exterminó -como estaba previsto- no solo al segundo ejército nipón, sino que además arrasó 1O kilómetros cuadrados. ¡Murieron 6O.175 personas!

Los sobrevivientes, con terribles quemaduras deambulaban, arrastrando sus cuerpos tétricamente silenciosos. Buscaban alivio. Extendían sus brazos llenos de tiras de piel como colgajos. Nadie les curaba y caminaban esperanzados en encontrar algún remedio. O a alguien...

De las 1.78O enfermeras de la ciudad, 1.654 habían muerto o estaban demasiado heridas. Ellas también necesitaban ser socorridas.  Al dolor de sus heridas aunaban la desesperación por no tener fuerzas para su humanitaria labor. Los médicos también habían corrido igual suerte.

Después, el mismo día por la tarde, muchas personas que parecían haber salido “aparentemente” ilesas, fueron muriendo lentamente, consecuencia de los efectos de la  irradiación.

En medio de una gran desesperación, millares de hombres y mujeres -con el escaso hálito de vida que aún les quedaba, buscaban a los seres queridos desaparecidos. Querían encontrarlos, aunque estuvieran inertes.  Otros, con más fortuna (?), los habían hallado y los llevaban en brazos sin ningún sentido ni dirección... El caos y la desolación eran indescriptibles. Se desbordaban los límites humanos de la percepción del dolor.  Nadie encontraba explicación, ante tamaña crueldad. Las escenas presenciadas serían eternas en las conciencias de los responsables. 

Mañana seguimos…