Columna Mano a Mano de Juan Luis Hernández Fuertes

''LA PELOTA NO ES CUADRADA'' (III Parte)

''Jugaron con mucha rebeldía en un momento difícil'' (Jorge Sampaoli)

Este Mundial está sacando los trapos sucios al Sol, sobre todo de los técnicos. Ahora le toca a Jorge Sampaoli, un técnico que en el último año ha perdido los papeles por completo, dentro y fuera del terreno de juego. La pantomima viene desde 2017, cuando llegó al Sevilla F.C., cargado de éxitos, tras brillar en el Mundial de Brasil 2014 y la Copa América, con la selección de Chile.

En el equipo del Guadalquivir empezó muy bien, situándose en la punta, de una Liga con el Barça, el Real Madrid y Atlético de Madrid. Y su prestigio crecía y crecía hasta ponerse a la altura de “los grandes”. Pero bastó que “la celeste” entrara en crisis de resultados, con los hombres del banquillo en tela de duda. A Martino le buscaban relevo y “el Míster” del equipo de Híspalis empezó a revolotear... El Sevilla F.C. empezó a perder ritmo, juego y partidos y la prensa, siempre atenta, descubrió y publicó sus “coqueteos”, por más que lo desmintiera. Y lo que se sospechaba, se consumó. Sampaoli navegó desde el Guadalquivir hasta Buenos Aires, recalando en el representativo argentino.

La clasificación para la “World Mundial de Rusia 2018” estuvo desteñida, llena de incongruencias y con la crítica adversándole. Pero quizás por un contrato difícil de finiquitar, viajó al evento mundialista. 

Apenas el balón empezó a rodar, en tierras moscovitas, estalló el vestuario de “la celeste”. Trascendió la rebelión, el enfrentamiento, la pérdida de autoridad, credibilidad y respeto del plantel a Jorge Sampaoli. Así es como Argentina toca fondo, tras perder (3-0) con Croacia. Y los futbolistas, Mascherano y Messi, se hacían cargo del vestuario. 

Después llegó lo presenciado, en la épica victoria ante Nigeria (2-1) Ver como el central Marcos Rojo anotaba la victoria y el éxtasis llegaba a todos: terreno de juego, banquillo y gradería. Y al mismo tiempo, ver a Sampaoli, corriendo en busca de un abrazo, la felicitación o compartir la felicidad con alguien. “Papelón” la escena tragicómica. Ni uno solo de los futbolistas o del cuerpo técnico o auxiliares se arrimó al Míster, al punto que este se marchó solo al vestuario, totalmente ignorado. Mientras, los demás -público y futbolistas- festejaban en el terreno de juego. 

El hecho confirmado es que Sampaoli “ya no pinta nada” y tiene solo una salida: buscar en el diccionario dos palabras: “Dignidad” y “Autoestima”. De seguido, recoger “los chunches”…¡Renunciar y largarse! 

Mañana seguimos...

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