Columna Mano a Mano de Juan Luis Hernández Fuertes

 

“PONGAMOS QUE ES EN MADRID” 

“De Madrid al cielo”, al “Madrid, amigo” (Eslogan Publicitario)

No es el “Pongamos que hablamos de Madrid” de Joaquín Sabina. No. Es del Madrid castizo, del propio, del que hablamos ahora. Y es que de la calle de Toledo para abajo puede suceder cualquier cosa. 

“Allá donde se cruzan los caminos. Donde el mar no se puede concebir. Donde regresa siempre el fugitivo. Pongamos que hablo de Madrid…” que canta Joaquín Sabina.

Al no ser de Aluche, ni de Carabanchel o Tirso de Molina es que adoptamos la calle de Toledo y su inquilinato. Y veíamos como pasaba la vida, hasta que un día aquel tranvía sin frenos, terminó hecho un amasijo de hierros, huesos, carne y sangre en el fondo de la Pradera, a la pura orilla del seco río Manzanares, en tragedia inolvidable que dejo sellada para siempre la Pradera de San Isidro y la huerta bajo el Puente de Toledo.

“Donde el deseo viaja en ascensores Un agujero queda para mí. Que me dejo la vida en sus rincones. Pongamos que hablo de Madrid…”

Y al matrimonio furtivo, le acompaña una sarta de cánceres que congenian con un británico (Parkinson) que ni el Brexit asusta. Mas bien junta los cables pelados y producen un cortocircuito, vibraciones y pesadillas consuetudinarias. 

“Las niñas ya no quieren ser princesas. Y a los niños les da por perseguir. El mar dentro de un vaso de ginebra. Pongamos que hablo de Madrid…”

“Éramos pocos, parió la abuela…” y surge un hacker profesional (Juliana Márquez Cardot), con cuenta en la delictiva Costa de Marfil, extorsionando y poniéndole precio silencio del timorato, que cae en las redes de la información, que otorga gratis el perfil de Facebook. Pero esta vez le salió mal y, en este caso, “Si… hablamos de Madrid”.

Para: Everardoherrera.com

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.- Juan Luis Hernández-Fuertes