Mata a su esposa con seis balazos pero alega que estaba sonámbulo

Un hombre en Houston, Texas, admitió durante un juicio haber matado a su esposa, aunque insistió en que estaba caminando dormido en el momento del asesinato, ocurrido en 2013.

Raymond Lazarine, de 67 años de edad, fue acusado de asesinato por la muerte de su esposa, Deborah Lazarine, de 63 años, a quien presuntamente le disparó seis veces, incluidas dos en la cabeza y una en la espalda.

El acusado se declaró inocente del delito que se le acusa, pues aseguró que se encontraba profundamente dormido cuando cometió el crimen. Según su testimonio, incluso le llamó a su hijo Nathan, justo antes del mediodía para decirle que había soñado con el asesinato de su madre. Sin embargo, cuando despertó de su trance se encontró con la mujer sin vida, yacida en un charco de sangre.

 

Según los abogados de la defensa, Lazirene le confesó a la policía que pensó que se encontraba en un sueño mientras realizaba el asesinato. Debido a su aparente estado de inconsciencia, afirmó que sus acciones fueron involuntarias.

"Nuestra posición aquí es que esto fue un sueño y no fue voluntario. Y lo hace, lo hemos evaluado, y obviamente los expertos vendrán y dirán, ‘oye, creemos que sufre de una condición médica donde es involuntario'”, dijo ayer al jurado el abogado defensor de Lazarine, Feroz F. Merchant.

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Los abogados sostienen que Lazirene sufre de una condición médica que puede haber hecho que que sea imposible para él saber lo que estaba haciendo, incluso mientras lo hacía. No obstante, las autoridades mantienen que el tiroteo fue deliberado.

 

Fil Waters, un detective de homicidios de Houston que ahora se encuentra retirado pero que fue uno de los primeros en llegar a la escena del crimen, reveló a la corte lo que el acusado le dijo la primera vez.

“Mencionó algo allí que era más un comentario extravagante sobre: 'Esto es como un sueño. Ojalá pudiera despertarme. Algo en ese sentido”, dijo.

Los fiscales llamaron a la hija de Deborah e hijastra del acusado, Krysta Johns, de 46 años, quien describió al acusado como abusivo y alcohólico. De acuerdo con su testimonio, Lazarine controlaba mucho a su madre, quien actuaba como su cuidadora. Además, había amenazado con matarla tantas veces que ya no le temía cuando se lo decía.

 

Durante su testimonio, le dijo a la corte que hubo una ocasión durante su estadía en la escuela secundaria, en la que entró a la habitación de sus padres. Ahí, escuchó a su madre, que tenía resaca, pedirle agua a Raymond. Al parecer, hubo un momento en que ella le pidió una taza diferente, y en respuesta, el acusado se le puso encima, sujetándola hacia abajo y sosteniendo una pistola debajo de su barbilla.

Según medios estadounidenses que estuvieron presentes durante el juicio, Lazirene había estado viendo a un psiquiatra por más de 10 años y estaba bajo tratamiento médico.

Lazirene, propietario y operador de un exitoso negocio de contratación eléctrica, no tenía antecedentes penales antes de este incidente. Su defensa llamó a cuatro hombres a declarar durante esta semana; uno por uno, relató casos en los que se demostraba que Lazerine había caminado dormido, tanto de noche como de día.

 

“Hay testigos allí que han visto la manifestación de su trastorno del sueño, y pensamos que sería importante que el jurado lo supiera”, dijo Merchant.

Si es declarado culpable, Lazirene podría ser sentenciado a cadena perpetua. A pesar de las pruebas de la defensa, la hija de Deborah exige justicia después de estos largos cinco años desde el asesinato de su madre.