La crisis política en Ecuador se agrava entre intensas protestas

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El Gobierno ecuatoriano se ha trasladado de Quito a Guayaquil por el recrudecimiento de las protestas por todo el país, cuyos convocantes llaman este miércoles a un "gran levantamiento". 

La mecha de la inestabilidad se prendió la semana pasada, cuando el presidente Lenín Moreno anunció que iba a poner fin a un programa de subsidios a los combustibles y que impulsaría nuevas medidas de austeridad económica para reducir el déficit fiscal. La respuesta de gremios como el del transporte, junto a estudiantes, indígenas y militantes opositores, fue inmediata y comenzaron unas intensas movilizaciones en diferentes ciudades del país. 

A raíz de esa situación, el Gobierno decretó el jueves el estado de excepción, por lo que la libertad de tránsito queda limitada mientras policías y militares patrullan las calles. Por el momento, más de 500 personas han sido detenidas en el país, mientras que unos 50 militares y policías fueron retenidos por grupos indígenas, según fuentes oficiales.

La sede del Parlamento ecuatoriano fue tomada este martes durante una hora por manifestantes de sectores indígenas, en la víspera de la gran movilización prevista para el miércoles contra la reforma económica del Ejecutivo.

A esto se suma la decisión que tomó Moreno durante la noche del lunes de trasladar la sede del gobierno. En un mensaje televisivo, el mandatario aseguró que "lo ocurrido en los últimos días no es una manifestación social de descontento", sino un "intento de golpe de Estado". Asimismo, acusó al presidente venezolano Nicolás Maduro y al expresidente ecuatoriano Rafael Correa de haber provocado esta situación al haber activado un "plan de desestabilización" contra su gobierno.

Este martes, Correa ha respondido a las acusaciones de Moreno, asegurando que "no hay golpistas" y pidiendo que se celebren elecciones anticipadas "porque los conflictos en democracia se resuelven en las urnas". "Nos llaman golpistas cuando llevamos dos años de la peor persecución política", afirma Correa. Pese a que pertenece al mismo partido que Moreno, Alianza País, ambos están enfrentados desde hace tiempo. Además, el mandatario también tiene en contra al ala más correísta del oficialismo.

Flavia Freidenberg, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, descarta que, con la información que se tiene hasta el momento, se pueda "hablar de un golpe de Estado", como afirma Moreno. "Se trata de movilizaciones importantes y muchos de los acontecimientos que están ocurriendo en el país recuerdan a los momentos de mayor inestabilidad política de Ecuador, pero no hay evidencia de un golpe de Estado, más allá de que haya sectores interesados en la salida anticipada del poder de Lenin Moreno", explica Freidenberg a eldiario.es.

Sin embargo, precisa la experta, los últimos acontecimientos podrían conllevar la caída del presidente Moreno. "Las caídas de otros gobiernos en el país se enmarcaron en crisis similares a esta y el presidente Moreno no ayudó con su discurso al mencionar en sus declaraciones de manera un tanto despectiva cuáles serían las razones de la movilización de la gente, pues les trató de zánganos, y eso hizo activar a los diferentes grupos", asegura Freidenberg, integrante de la Red de Politólogas 'NoSinMujeres'.

El paquete de medidas económicas anunciadas la semana pasada por el mandatario ecuatoriano son consecuencia del acuerdo que el país alcanzó en febrero con el Fondo Monetario Internacional, en el que la entidad económica exigía esas reformas a cambio del acceso a crédito. De momento, las protestas continúan en Ecuador y los movimientos indígenas ya han llegado a ciudades como Quito o Cuenca para continuar manifestándose.

El cierre de las principales vías de Ecuador, originado por las protestas contra las medidas económicas del Gobierno, ha afectado al abastecimiento de combustible en seis provincias del país, informaron este martes las autoridades.

Este lunes, la petrolera estatal ecuatoriana, Petroamazonas, ha suspendido las operaciones de varios campos petroleros en las provicinas de Orellana y Sucumbíos debido que grupos de protestas habían ocupado las instalaciones.