Policía brasileña da nuevos detalles sobre el asesinato del futbolista Daniel Correa

Daniel Correa Freitas

La policía de Brasil presentará cargos por homicidio calificado y coacción de testigo contra Edison Brittes Junior, su esposa y la hija de ambos, de 18 años, por el asesinato del futbolista del Sao Paulo Daniel Correa Freitas.

Los sospechosos deberán responder por los cargos después de que las autoridades reconstruyeran lo ocurrido la noche de la muerte de Correa en la localidad de Sao José dos Pinhais y determinaran que tanto Brittes como su familia mintieron en sus primeras declaraciones. El crimen ocurrió el 27 de octubre.

De acuerdo con las investigaciones, el futbolista, de 24 años, fue torturado, asesinado y tuvo sus genitales extirpados con un arma blanca después de acudir a una fiesta en la localidad de Sao José dos Pinhais, región metropolitana de Curitiba, en el sur de Brasil.

"Ellos comenzaron mintiendo, inventaron una historia, cambiaron la versión, la modificaron, con coacción de testimonios", señaló el comisario de la Policía Civil de dicha localidad, Amadeu Trevisan.

El empresario admitió su culpabilidad en el crimen, cometido, según Brittes, después de que Correa habría supuestamente intentado violar a su mujer.

Según la primera confesión de Brittes, el futbolista brasileño fue sorprendido por él en la cama con su mujer. Alegó que tuvo que romper la puerta de la habitación para evitar que la violación.

Explicó que le dio una paliza al futbolista, para posteriormente ser trasladado en la maletera de un carro a un local cercano donde fue cometido el crimen. Además, la esposa de Brittes alegó ante las autoridades que había sufrido un intento de violación por parte del jugador.

Pero ahora Brittes relató a la policía que, en realidad, escuchó los gritos de socorro de su mujer, se asomó a la ventana y vio al futbolista "encima de su esposa", por lo que se volvió "trastornado".

Pero el comisario Amadeu Trevisan, encargado del caso, dijo tener la "seguridad" de que la familia "mintió" en la declaración ofrecida a la policía.

Explicó que, según los análisis toxicológicos, Correa estaba "bastante ebrio", "totalmente indefenso" e "incapaz de violar a alguien" cuando fue "dominado" por cuatro personas.

Trevisan, quien interrogó a los testigos, llegó a la conclusión de que Edison Brittes amenazó a los que estaban en la casa para ponerse de acuerdo con la versión de los hechos.

"Creemos que la familia Brittes comenzó mintiendo e inventando una historia en un fraude procesal indiscutible y coaccionó a los testigos para apoyar sus afirmaciones", aseguró el comisario de la Policía Civil de Sao José dos Pinhais.

"De los testigos que interrogamos y que estaban en la casa, ninguno escuchó el grito de Cristiane pidiendo ayuda para evitar que la atacaran", informó el detective, que también detalló que "nadie escuchó el ruido de Edson rompiendo la puerta".

No obstante, las investigaciones indicaron que Correa habría intercambiado esa noche mensajes de WhatsApp con un amigo, en las que envió fotos suyas al lado de Cristiane mientras ésta dormía, además de haber escrito que mantuvo relaciones sexuales con la mujer.

El abogado de la familia detenida, Cláudio Dalledone, expresó que, en su declaración, Brittes admitió haber "omitido cuestiones para proteger los demás involucrados", pero percibió que "no sería posible evitar" su implicación.