El muro de Trump se desploma con la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes

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Una de las primeras y más insidiosas promesas de campaña de Donald Trump, alzar un muro fronterizo a lo largo de toda la frontera con México y hacer a ese país pagar por él, luce hoy mucho más improbable que nunca.

La noción de que México pagaría por esa obra era meramente retórica, y se disipó hace tiempo, pero el plan del muro ha sido uno de los más insistentes planteamientos de Trump ya en la presidencia.

Ha exigido al Congreso que apruebe miles de millones de dólares para construirlo y exacerbado, en paralelo, su discurso antiinmigrante. Pero incluso con la mayoría republicana en ambas cámaras, Trump no logró que se asignaran los recursos deseados a su plan y ha tenido que conformarse con hacer creer que reparaciones de mallas y trabajos menores y presentación de maquetas son pasos firmes para cumplir su ominosa promesa.

Tras la victoria demócrata en las elecciones de la Cámara de Representantes, que le arrebató la mayoría a los republicanos, las posibilidades de que Trump obtenga ese ominoso presupuesto (por el que una vez incluso amenazó con cerrar el gobierno y quiso negociar a cambio de un aval al programa DACA para indocumentados llegados cuando eran niños que abandonara a sus padres) lucen muy reducidas. En el nuevo contexto legislativo, el proyecto de muro fronterizo de Trump se desplomó.

También parece ahora muy improbable que Trump consiga la aprobación de iniciativas en materia de inmigración que han sido consideradas hostiles, por ejemplo las que han buscado, o podrían buscar, restricciones a la reunificación familiar, cambios legales que permitan mantener retenidos a menores indocumentados junto a sus padres indefinidamente, o que revierta la protección de los dreamers (beneficiarios de DACA). Mucho menos, cabe decir, planteamientos como eliminar la ciudadanía a todos los hijos de inmigrantes nacidos en Estados Unidos.

Eso no quiere decir que no pueda haber acuerdos. Los demócratas han estado relativamente dispuestos a aprobar fondos para reforzar la seguridad fronteriza, pero se oponen a la noción del muro, a la persecución de los dreamers y a las separaciones y retenciones de familias.

Y aunque no es imposible que se logren acuerdos mínimos en materia de inmigración y frontera, para ello se requeriría que Trump cediera en asuntos en los que se ha mostrado intransigente (tanto que incluso evitó un acuerdo entre la propia mayoría republicana, hoy saliente) y por ello ese camino parece bloqueado de aquí, al menos, a 2021.

Lo que presumiblemente se mantendrá e incluso arreciará es la retórica antiinmigrante de Trump, que es de esperar redoblará su estigmatización de los inmigrantes y su acusación contra los demócratas de propiciar la “invasión” de malos extranjeros.

Esa estridencia es peligrosa y socialmente destructiva, pero le ha dado dividendos políticos a Trump –algunos análisis le atribuyen a ello victorias clave en ciertas elecciones senatoriales muy competidas– y ciertamente alimenta el ardor de su base militante, que es muy numerosa y en la que el presidente apuntala su margen de maniobra política.

Por eso, la llegada de una mayoría demócrata a la Cámara baja frenará proyectos como el muro, al menos en lo presupuestal, y otros que buscan restricciones legales adicionales a la inmigración, pero no frenará el discurso abrasivo de Trump contra los indocumentados y, en general, contra los inmigrantes.

En realidad, es posible que Trump lo exacerbe aún más, lo que resulta especialmente ominoso por la tensión que genera, sus ataques contra indocumentados y demócratas y que, incluso, llegue a agitar prospectos de cierre gubernamental (si no se aprueban presupuestos), vetos a leyes que hayan logrado consenso bicameral y hasta desplantes autoritarios en aras de forzar algunas de sus propuestas y exigencias o de dar agua a la insaciable sed de sus seguidores xenófobos.

Mantener el ariete antiinmigrante, al parecer, será para Trump una estrategia duradera con miras a las elecciones de 2020, y dado que el bloqueo legislativo no le dejará mucho margen de acción al respecto, sus opciones serán el discurso incendiario y, quizá, órdenes ejecutivas o ajustes de política para apretar la presión todo lo posible.

Fuente: Yahoo Noticias / Periodista Jesús Del Toro