La cara oculta de Neil Armstrong en su viaje a la Luna

La película "First Man" narra la preparación de la misión Apolo XI en el año 1969. Está dirigida por Damien Chazelle con guión de Nicole Perlman y Josh Singer, basado en el libro First Man: The Life of Neil A. Armstrong de James R. Hansen. 

El despegue del Apolo 11 el 16 de julio de 1968 fue la culminación de una década de planificación por parte de la NASA, durante la que se gastaron millones de dólares y se perdieron muchas vidas con el fin de lograr que Estados Unidos fuera el primer país en llevar al hombre a la Luna; y es precisamente el coste humano de ese hito lo que vehicula la narración de la nueva película de Damien Chazelle. 

De hecho, la más loable virtud de 'First Man' es la falta de nostalgia patriotera que exhibe mientras repasa la historia del programa Apolo, desde su inicio en los albores de la carrera espacial hasta ese icónico momento en que el módulo lunar Eagle logró dar ese pequeño paso para el hombre que a la vez fue tan grande para la humanidad.

En todo caso, eso sí, la película permanece con el foco puesto sobre el ser humano que se encargó de darlo. En concreto, parece querer poner el logro de Armstrong en contraste con su tragedia personal: el astronauta y su esposa, Janet, perdieron una hija a causa de un tumor cerebral a principios de los sesenta; poco después, él firmó un contrato para ingresar en la NASA. Chazelle se muestra desesperado por vincular estos dos hechos, recordándonos el dolor de su protagonista en prácticamente todas las escenas de la película.

Asimismo, el director parece sostener que la pérdida le dio a Armstrong la audacia y la temeridad necesarias para seguir adelante con la misión espacial, al tiempo que su relación con Janet y sus otros dos hijos se iba destruyendo. Aquí, el astronauta es retratado como alguien que ha aprendido a anular sus emociones y centrarse por completo en su trabajo. Teniendo eso en cuenta, no sorprende que esta historia atrajera a Chazelle, que en 'Whiplash' (2013) ya habló del viaje psicológicamente destructivo que un hombre obsesionado con la perfección emprende para triunfar, y que luego en 'La La Land' (2016) habló de un músico que renuncia a la mujer de su vida por su amor al arte.

Pero si esas dos películas previas derrochaban energía, 'First Man' despoja su historia de toda su emoción y su vitalidad. Es un enfoque sin duda deliberado, pero con el que en lugar de sumirnos en la mente de Armstrong a punto está de sumirnos en un sueño profundo. Desgraciadamente, en ese sentido Gosling tampoco ayuda. Chazelle ha dicho que fue el único actor al que imaginó en la piel de Armstrong, y tiene sentido: en los últimos años, Gosling ha interpretado una retahíla de personajes introspectivos que requerían de él un hieratismo casi catatónico. El enfoque le funcionó perfectamente dando vida al héroe reticente de 'Drive' (2011) y, sobre todo, al replicante de 'Blade Runner 2049' (2017). Pero aquí hasta resulta cuestionable que el canadiense esté realmente actuando: su rostro no es más que una pizarra en blanco.

Resultado de imagen para First Man y neil armstrong

Es cierto que sobre el papel la idea de recrear un viaje de connotaciones tan épicas desde un punto de vista íntimo y personal es muy buena, pero las buenas ideas no siempre resultan buenas películas. En lugar de deslumbrarnos con majestuosas panorámicas del espacio exterior, 'First Man' permanece dentro de habitáculos minúsculos y oscuros, pegada a las caras y los cuerpos de los astronautas, tan expuesta como ellos a las sacudidas y los temblores y el ruido atronador, y el enfoque aporta un gran realismo pero también una aplastante monotonía visual y narrativa. Durante esas escenas, asimismo, escuchamos diálogos llenos de referencias a vectores y coordinadas y vemos a Armstrong mirando pantallitas durante minutos que se hacen eternos. Lo que Chazelle pretende con ellas es hacer que compartamos la tensión y la ansiedad que los astronautas sienten. Lo que logra es, de nuevo, contagiarnos un bostezo tras otro.

Claire Foy interpreta a la esposa de Armstrong